Bedel contesta el número de vuestro colegio mayor o residencia a cualquier hora y en el idioma de quien escribe. Lo que no le toca decidir no se lo inventa: abre el aviso y lo pone en el móvil de quien corresponde.
Hoy en marcha con dos centros como design partners. Somos nuevos y lo decimos: preferimos construirlo con vosotros a venderos un estándar.
No es un chatbot pegado a un panel. Es el mismo sistema: lo que la IA no resuelve entra en la cola de una persona con nombre, y lo que esa persona hace vuelve a la conversación.
Lo repetido —el menú, el horario, las normas, las plazas— lo absorbe ella. El dinero, una excepción a la norma o un asunto de salud no los decide: acusa recibo y os lo pasa.
Suena un teléfono, no el grupo entero. Si nadie lo coge, sube a su responsable y a Dirección. Ninguna incidencia se queda sin llegar a alguien.
Lo que se le pregunta y no sabe responder queda apuntado. Vosotros lo convertís en norma con una frase, y deja de fallar.
Vuestro reglamento y vuestras FAQ aprobadas entran con prioridad sobre todo lo demás, y tiene orden explícita de no inventarse ni una norma ni un dato. Si algo no está cubierto, lo dice.
Ninguna incidencia se queda sin llegar a un móvil.
Tiene tres redes debajo. Si el puesto asignado no tiene a nadie con teléfono, sube a su responsable. Si tampoco lo hay, se difunde a Dirección, Recepción y Seguridad. Y si Meta rechaza el envío, os decimos exactamente por qué.
Lo que más llena el WhatsApp de una casa con doscientas plazas. Y lo que no cubrimos, lo decimos: no somos vuestro sistema de gestión, no facturamos cuotas y no llevamos vuestra contabilidad.
Una residente dijo una vez «soy celíaca». Días después pregunta qué hay de comer: recibe el menú y, debajo, de qué plato apartarse. Nadie se lo pidió.
«Hoy no cenamos cuatro» descuenta cuatro cubiertos, no uno. «Somos doce y llegamos tarde del partido» aparta doce raciones — y los doce siguen contando como comensales: llegan tarde, pero comen.
Si un colegial dice que está enfermo, se le ofrece dieta blanda o suero a la habitación, y cocina lo ve en su previsión del día.
El colegial lo cuenta como se lo contaría a un amigo, con una foto si hace falta. La IA abre el ticket, le pone urgencia y categoría y lo manda al rol que le toca por turno de reparto.
Sin instalar nada y sin recordar ninguna contraseña: se le reconoce por su número. Acepta con un toque, dice cuándo irá, habla con el colegial sin darle su número, y cierra escribiendo «hecho» con foto del arreglo.
Un «no se puede arreglar» no lo cierra el técnico. A Dirección le llegan dos botones —VÁLIDO o INVÁLIDO— y lo decide Dirección.
De 22:00 a 08:00 las averías las puede llevar Conserjería: ese turno manda sobre el organigrama. Y con el modo fin de semana, lo que aguanta llega el lunes — una fuga suena igual.
Y no lo decidimos nosotros: se lo preguntamos al colegial, con dos botones en su WhatsApp. Hasta que él autorice, al familiar ni se le confirma que vive aquí.
Conserjería registra el paquete y el colegial recibe el aviso. Puede preguntar «¿tengo algo?» — y sólo ve lo suyo, nunca lo de otro. El dato ni se consulta si escribe otro número.
Ante una señal de riesgo grave deja de improvisar: manda un texto fijo, escrito por nosotros, con los teléfonos oficiales, y escala en el acto a Dirección, Recepción y Seguridad. Está calibrado contra la falsa alarma.
Misas, deporte, tradiciones y formación se anuncian con botones. En los actos obligatorios, quien no va tiene que justificarlo por escrito — y ese motivo acaba en la columna de justificaciones del Excel del acto.
Plazas, precios, documentación y fechas, contestadas a todas a la vez y cada una en su idioma. Si necesitan a una persona para reservar o visitar, os llega al móvil con botón para responder.
El colegial avisa de que sale o duerme fuera: se actualiza presencia, lo ve Conserjería y se le quitan las comidas. Nadie apunta nada en un cuaderno.
El italiano de primero y su madre reciben su lengua. Vosotros seguís leyendo español. Probado en seis idiomas — sólo os prometemos los que hemos probado.
Enlace propio, anónimo si el colegial quiere. El cuerpo va cifrado con la clave fuera de la base de datos, y cada acceso queda registrado con usuario, IP y hora.
Alojado y ejecutado en Dublín. El derecho al olvido se ejecuta en el momento, no en el plazo legal — y un verificador crea una persona, la olvida y busca su rastro antes de cada entrega.
El miedo de un director no es que el sistema falle: es creerlo bien montado cuando no lo está. El panel saca el puesto que se pinta cubierto pero detrás del cual no hay un móvil válido.
El anfitrión (vosotros) responde por las comunicaciones que salen de vuestro número de WhatsApp, igual que si lo dijera un miembro nuevo del equipo. Por eso el sistema tiene tres capas: (1) la IA responde ANCLADA a vuestro manual y a vuestras FAQ aprobadas, que se le inyectan aparte y con prioridad, y tiene orden explícita de no inventarse una norma ni un dato; (2) si una pregunta no está cubierta, lo dice y escala en vez de improvisar; (3) ante salud, convivencia, dinero, prensa o cualquier tema legal deja de improvisar: acusa recibo y os pasa el caso al móvil. Y vosotros mantenéis el control: veis cada respuesta, podéis corregirla, pausar la IA o tomar el mando de la conversación cuando queráis.
Los datos se guardan en la UE (Supabase, Irlanda) y las funciones se ejecutan en Dublín, junto a la base de datos. El modelo de IA (Anthropic) se ejecuta en EE. UU.: la transferencia se ampara en las Cláusulas Contractuales Tipo y Anthropic NO entrena con vuestros datos. Cada centro está aislado: cada dato lleva la marca de su cuenta y toda consulta se filtra por ella; donde el navegador manda un identificador, comprobamos que sea vuestro y, si no lo es, se rechaza. Tenemos un verificador que intenta cruzar dos centros a propósito y tiene que fallar: lo pasamos antes de cada entrega. Firmamos DPA. Supresión y rectificación por residente, desde el panel y en el momento; para acceso y portabilidad os exportamos el histórico del centro en CSV/JSON.
NO. Los mensajes se procesan en la API de Anthropic (amparada en Cláusulas Contractuales Tipo) y NO se usan para entrenar ningún modelo — ni por Anthropic ni por nosotros. No se venden, no se comparten y no van a ningún otro sitio. Nosotros sí analizamos las conversaciones para mejorar Bedel, pero sólo buscando PATRONES (qué se pregunta mucho, qué falla) y tras borrar del texto teléfonos, habitaciones y los nombres reales de vuestra gente. Y toda conversación que haya generado una escalación (crisis, denuncia, salud, convivencia) queda EXCLUIDA de ese análisis para siempre.
No. Usamos la WhatsApp Business Cloud API OFICIAL de Meta — la única vía soportada y la que usa cualquier solución profesional. A diferencia de los métodos no oficiales (whatsapp-web, baileys…), que sí provocan baneos permanentes, la API oficial no tiene ese riesgo. Además, cada mensaje entrante se verifica criptográficamente (firma X-Hub-Signature-256) para garantizar que viene de Meta y no de un impostor.
Sí, y no es un fallo de Bedel ni de vuestro equipo: los filtros de red y antivirus (Sophos, Fortinet…) clasifican cada web por su contenido, y con un dominio nuevo que aún no tienen fichado van por lo automático. Como bedel.es describe el canal de denuncias que exige la Ley 3/2022, algún filtro puede interpretarlo mal y bloquear la web o cortarle los estilos (se ve «en crudo») por precaución. Para confirmarlo en 30 segundos: abrid bedel.es desde la pantalla de un móvil con datos (4G), no desde el portátil del colegio — se verá perfecta. La solución es que vuestra informática permita el dominio bedel.es en el filtro/antivirus, incluida la consola que gestiona los portátiles y no sólo el wifi (el antivirus del portátil filtra vaya donde vaya, también con 4G); es un cambio de dos minutos. Nosotros, en paralelo, tenemos el dominio en proceso de clasificación como sitio de empresa en las principales listas para que no vuelva a pasar en ningún sitio.
Las señales inequívocas de riesgo grave —una crisis de salud, una lesión seria, fuego o gas— las detecta código determinista, no el juicio del modelo. Las ambiguas («no puedo más») las juzga una segunda capa de IA mirando el contexto, para no disparar una alarma de emergencia por una gotera. Cuando salta, la IA deja de improvisar: manda un texto FIJO, escrito por nosotros, con los teléfonos oficiales de emergencia (112 · 024 · 016), y el aviso sale EN EL ACTO —dentro del mismo mensaje, no en un cron— al móvil de Dirección, Recepción y Seguridad, con reintento, más un email. Si no llegara a ningún teléfono, el bot no le miente al colegial: se lo dice y le da el 112. La IA jamás intenta hacer terapia ni minimizar.
Sí. Cada centro tiene su enlace propio a un buzón confidencial donde un colegial puede comunicar cualquier problema de convivencia, de forma anónima si quiere. Las situaciones más graves se marcan URGENTES solas. El cuerpo se guarda cifrado (AES-256-GCM) con la clave fuera de la base de datos, y cada acceso queda registrado con usuario, IP y hora. El aviso sale a Dirección por WhatsApp y por email, SIN contenido: para leerlo hay que entrar al panel, y ahí queda la huella. El plazo de conservación lo fijáis vosotros (1 a 10 años) y el sistema la destruye sola. Esto es el CANAL que la Ley 3/2022 os exige tener; el protocolo y la comisión de convivencia siguen siendo vuestros — nosotros os damos la pieza que os falta, y la trazabilidad.
Un colegial reporta por WhatsApp («se ha roto la ducha de la 204», con una foto si hace falta) y la IA crea el ticket, lo clasifica y lo asigna sola al rol que le toca. Si no es urgente, suena UN solo móvil (rotación por turnos de reparto), no el grupo entero. Si es urgente, suenan todos — y al primero que pulsa «Acepto» se la queda: a los demás el bot les dice «ya va Fulano, no hace falta que subas». El técnico acepta, dice cuándo irá («paso el jueves»), avisa si va a tardar, habla con el colegial sin darle su número y cierra con FOTO del arreglo, todo desde su WhatsApp. Y ojo con lo que un técnico NO puede hacer solo: cerrar una avería diciendo «no procede». Eso lo valida Dirección desde su móvil. Cada mañana el sistema repasa lo que sigue abierto, avisa de lo que está a punto de vencer y escala lo que ha vencido.
No le damos nada. Y no lo decidimos nosotros por él: se lo preguntamos AL COLEGIAL. Le llega un WhatsApp con dos botones —«✅ Sí, autorizo» / «❌ No le conozco»— y hasta que él diga que sí, a su madre ni siquiera le confirmamos que vive aquí (confirmarlo ya sería un dato). Si no tiene WhatsApp o no contesta en 24 h, el caso pasa a vuestro equipo y lo decidís vosotros a mano. Y aunque el familiar quede autorizado, hay cosas que sigue sin poder hacer: no ve los paquetes de su hijo, no le da de baja del comedor y no toca su ficha — eso está cerrado POR CÓDIGO al propio colegial. Esto cubre LOPD y vuestra responsabilidad institucional.
Sí, y no es un borrado de mentira. Se hace EN EL MOMENTO desde el panel, no en el plazo legal: se borran de verdad sus mensajes, sus conversaciones y su teléfono —también los de antes de darle de alta, que se localizan por número—, más comedor, limpieza, alérgenos, casillero, presencia y contactos de familia. Las incidencias NO se destruyen (son la historia de mantenimiento de la casa): se ANONIMIZAN, tachando su nombre y su número del texto. Y queda constancia de qué se borró y cuándo, que es justo lo que os va a pedir la AEPD. Si algo no se pudiera borrar, no fingimos que sí: el borrado se aborta y os lo decimos. Lo ejecuta vuestro equipo desde el panel, no hay autoservicio para el colegial.
La IA responde a cualquiera que escriba a vuestro número — igual que haría vuestra recepción. No hay listas blancas ni hay que dar de alta a nadie: si un proveedor escribe, se le atiende. Lo que NO hace es dar datos personales de un colegial a quien no sea él (eso os lo escala), ni decidir sobre dinero, normas o excepciones: eso os lo pasa a vosotros. Y si un número os molesta, lo silenciáis desde el panel y la IA deja de contestarle.
La IA detecta el idioma del último mensaje y contesta en él, usando vuestro manual. Lo tenemos probado en español, inglés, francés, italiano, alemán y portugués; el modelo maneja bastantes más, pero sólo os prometemos lo que hemos probado. Mientras contesta la IA, cada uno recibe su idioma y vosotros leéis siempre español. Si tomáis el mando de una conversación, escribís vosotros directamente — ahí no traducimos.
Si preguntan «¿eres un bot?», la IA lo dice: tiene prohibido mentir sobre eso. En el resto de mensajes contesta con naturalidad. Y os avisamos de una cosa que os va a preguntar vuestro asesor: el art. 50 del AI Act europeo pide informar de forma PROACTIVA de que se interactúa con un sistema de IA, no sólo si preguntan. Por eso os recomendamos anunciarlo cuando deis el número a los colegiales, y no damos el cumplimiento por hecho sólo con que el bot conteste la verdad si le preguntan.
En el modo "Colegio Mayor" la IA usa un registro institucional y respetuoso. Le contáis vuestras tradiciones — beca colegial, vela de exámenes, claustro, imposición de becas — y las respeta al pie de la letra. Nada de coloquialismos ni emojis fuera de lugar.
Lo montamos nosotros CON vosotros: cargamos vuestro manual, definimos roles y categorías y conectamos el WhatsApp, en una sesión guiada. Pero después NO dependéis de nosotros para el día a día, que es donde esto se rompe siempre. En el panel hay un chat donde escribís en cristiano —«las averías de noche que las lleve el conserje», «Pepe se va del 1 al 15 de agosto», «la cena es de 20:30 a 21:45»— y os enseña exactamente lo que va a cambiar ANTES de guardarlo. Si le falta el teléfono de alguien, os lo dice y NO lo guarda: sin móvil, ese aviso no llegaría a ningún sitio. Y un semáforo os avisa de la falsa cobertura — el puesto que se pinta cubierto pero detrás del cual no hay un móvil de verdad.
Proponemos un piloto de desarrollo gratuito, de uno a tres meses, sin coste ni permanencia, para adaptar la herramienta a la realidad de vuestra casa. Si al terminar no os aporta valor, exportáis todos los datos y os marcháis sin haber arriesgado nada. Y antes de soltarla con 200 colegiales, la podéis rodar entera en el sandbox: el MISMO motor que en producción —crea tickets de verdad, avisa al rol que toca, el técnico recibe su tarjeta con botones, acepta, pone fecha y cierra— pero sin mandar un solo WhatsApp real. Nuestro objetivo es construirla de la mano de un centro de referencia.
No, si no queréis. Encendéis el modo fin de semana y elegís la ventana (por ejemplo, viernes 20:00 → lunes 08:00). Durante ese rato, los avisos que AGUANTAN no suenan: el ticket se crea igual, el colegial recibe su código y una frase honesta — «queda anotado y no se pierde: el equipo lo verá el lunes a las 8:00; si no puede esperar, dímelo y aviso YA a quien esté». El lunes, a cada uno le llega SU lista, no la de todos: al de Mantenimiento sus averías, a la gobernanta sus limpiezas, y a Dirección la foto de conjunto. Lo GRAVE rompe el silencio igual que un martes: una fuga, olor a gas, el ascensor, quedarse fuera del cuarto. Y una crisis ni siquiera pasa por ahí. Viene apagado de fábrica: lo encendéis vosotros.
Aviso por email — sin formularios ni "déjanos retenerte". Os exportamos todos los datos en JSON/CSV y los borramos. Si os queréis ir, lo único que pedimos es saber por qué, para mejorar.
Os escuchamos, os enseñamos la herramienta resolviendo vuestros casos reales, y contestamos a vuestro asesor jurídico antes de que pregunte. La llamada la hace un fundador, no un comercial.
Respuesta en 24 h laborables · Piloto sin permanencia